martes, 8 de julio de 2014

I Was In Victoria Falls


Hola viajeros! Os quiero contar el viaje que hice a las Cataratas Victoria.

Como ya sabéis, voy a estar viviendo en Sudáfrica una temporada, y como esto está tan lejos de casa, y por si no volvemos nunca más, estamos aprovechando al máximo los días libres, aplicando nuestro lema “ya que estamos aquí...”.
Y aunque fue una visita muy rápida, llegamos viernes sobre las cinco de la tarde y volvíamos domingo por la mañana, pudimos hacer varias cosas.

 
Las Victoria Falls son un salto de agua del río Zambeze, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1989, situado en la frontera de Zambia y Zimbabue. Le puso el nombre el explorador escocés, David Livingstone, en honor a la reina Victoria.


Nuestro vuelo salió del aeropuerto de Johannesburgo con algo de retraso, y aunque solo dura una hora y algo más, al llegar tuvimos que hacer una cola enorme para pasar el control de pasaportes. Aquí se paga por todo, es un sitio muy turístico y antes de entrar ya nos habían soplado 50 dólares por el visado de turista.
 
 


 


Tanto en Zambia como en Zimbabue se paga en dólares americanos, pero también te cogen rands sudafricanos, e incluso euros en algunos sitios.


Habíamos contratado varias actividades con la empresahttp://www.shearwatervictoriafalls.com. Todo salió bien, se portaron genial viniendo a por nosotros, esperándonos,..

Para la primera tarde teníamos reservado un crucero por el río Zambeze para ver el atardecer. Al llegar con retraso pensábamos que perderíamos la oportunidad, pero los taxistas llamaron a la empresa del barco y nos esperaron, eso sí, pagando un poco más. Pero fue un detalle, sobre todo por la gente que estaba en el barco y llevaba media hora esperando.

La barca estaba muy conseguida, con sillas, mesitas, barra libre, y luego unos snacks. Unas cervecitas locales, alguna copa de vino blanco, hipopótamos y cocodrilos a escasos metros, y para rematar, una preciosa puesta de sol...
 



 
 








 
Nosotros éramos ocho, nos lo pasamos genial en esta primera toma de contacto con Zimbabue, y aunque en algunos diarios de viaje había leído que no vale la pena pagar por este sunset cruise, a mí me pareció un plan perfecto para una tarde de viernes.



De ahí, y con los mismos taxistas que nos habían recogido en el aeropuerto, y que nos esperaban en el embarcadero, fuimos al hotel. Reservamos desde su web http://www.adventurezonevicfalls.com/accommodation-detailed.html?accomdet:acode=3 en uno de los hoteles más baratos de la zona, porque nuestra idea era dejarnos el dinero en actividades.
Aunque estaba bien situado, era un poco cutre. Con desayuno aceptable, y wifi.

 

Nos recomendaron para cenar el Mama Africa, y como todos habíamos estado en el de Cape Town, fuimos con las expectativas demasiado altas. Un sitio normalito, oscuro, y aunque el servicio fue amable, y el cocodrilo estaba rico, nos pareció carísimo y nada recomendable.
 
 
 


El sábado teníamos el día completo. Para empezar, a las nueve, el vuelo con helicóptero... Yo no estaba muy convencida, pues el vuelo solo dura 12minutos y es un poco caro, pero más que el precio, estaba muerta de miedo. Pero como todos estaban tan animados, no pude decir que no. Y no me arrepentí.
 
 
 
Es cierto que se hace cortísimo, y que casi no da tiempo a hacer fotos, y a disfrutar de las vistas a la vez. Pero os aseguro que fue una experiencia inolvidable.
 
 






 

Teníamos tiempo libre hasta las 2 de la tarde, y acordamos con la empresa que nos dejara un poco antes del puente que separa Zimbabue y Zambia, y que nos recogiera en el mismo sitio.

Cuando llegas a la zona se oye el tremendo ruido que hace la fuerza del agua. Ellos llaman a las cataratas Mosi au Tunya, el humo que truena.
Os recomiendo que llevéis chubasquero, pues a pesar de que suele hacer calor, acabas empapado, solo de cruzar el puente fronterizo entre Zambia y Zimbabue.

Pasando el puente, te encuentras con la caseta para pagar el visado de Zambia para un día, o para horas, como en nuestro caso. Otros 30 dólares.

Luego, un poco más adelante tienes que pagar la entrada al Parque Nacional, que cuesta 20 dólares.
 


 

He leído que ver las cataratas desde Zimbabue es gratis, pero que es más bonita la vista desde Zambia. Nos hubiera gustado verlas también desde Zimbabue, pero no nos dio tiempo. Lo dejamos para la próxima...

Aquí dentro se notaba el turismo puro y duro, estaba lleno de gente de todas las nacionalidades, ríos de personas, y cola para hacer una foto digna sin ningún espontaneo pasando por delante.

 
 
 
 


 

Hay algunas zonas en las que el agua parece como lluvia, pues de la fuerza con la que cae, vuelve a subir. Tened en cuenta esto porque lo más seguro es que acabéis empapados. Para eso hay que ir bien preparados, como yo, que llevaba unas estupendas bolsas de plástico de supermercado, y en las que pusimos las cámaras, los móviles y el dinero. Yo quería mojarme, y acabé como si me hubiera tirado a la piscina con ropa. Aunque también llevaba ropa de repuesto, suerte que hacía bastante calor y nos secamos enseguida. Acordaros de meter en la maleta, y de poneros, protector solar. Con el agüilla que te va mojando todo el día, no te das cuenta, pero puedes acabar más rojo que un alemán en Mallorca.

 
A las 2 de la tarde nos recogían para llevarnos a hacer un pequeño safari. Se trataba de un paseo de una hora aproximadamente, montados en elefante!!

A mí tampoco me hacía especial ilusión, no me hubiera importado quedarme viendo las cataratas desde el otro lado, pero si no hubiera ido, me hubiera arrepentido toda la vida.


 

Es una verdadera pasada. Nos montamos de dos en dos, acompañados por el guía que llevaba al elefante. Me tocó uno de los más altos, y de los más jóvenes y rebeldes también... En fila de uno, unos doce elefantes, recorrimos durante una hora la reserva natural. Al bajar también pudimos darles de comer con las manos.







 

Y para finalizar, nos tenían preparada una mesa con cerveza fría y algunos snacks, deliciosos teniendo en cuenta que no habíamos comido nada desde el desayuno.

 

Era sábado y todos queríamos salir a cenar. Nos habían recomendado el Boma, y desde el hotel llamaron para reservar, pero estaba lleno. Fue una pena, porque luego nos enteramos que era uno de los mejores restaurantes...

Sin saber muy bien dónde íbamos a cenar, bajamos andando hasta el centro, y preguntando llegamos al espectacular hotel Victoria Falls. Comparado con el nuestro, aquello era una mansión digna de reyes. Pudimos cenar en el buffet por unos 40 dólares. Al principio nos pareció caro, pero ya era muy tarde y no sabíamos dónde más buscar. Pero luego nos gustó mucho. Había de todo, buen vino y varias actuaciones de grupos africanos. Cenamos genial, a la luz de las velas, y al final pagamos con gusto la cuenta.


 

A la mañana siguiente volábamos de nuevo a Johannesburgo. Habíamos quedado con los mismos taxistas que nos llevaron el primer día.

Para las actividades la empresa en la que contratamos todo se encargaba de recogernos y traernos de vuelta al hotel, y para salir a cenar, nosotros íbamos andando, pero éramos 8. Recomiendo que si vais en pareja, o con niños lo mejor es pedir un taxi en el hotel, y luego hacer lo mismo en el restaurante. A nosotros nos pareció seguro y no vimos nada para pensar lo contrario, pero es cierto que no había nada de luz y que la mayor parte de los recorridos se hacen por carretera sin arcén.


Acordaros de llevar un chubasquero, un repelente de mosquitos, protector solar y el bañador, importante si visitáis Victoria Falls en temporada seca, pues el caudal del Zambeze es menor y puedes bañarte en la famosa piscina del diablo, justo al borde de la catarata. Nosotros nos quedamos con las ganas por ir a finales de abril, justo después de la temporada de lluvia, cuando más agua lleva el río.

 



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jueves, 3 de julio de 2014

I Was In National Kruger Park.. (Parte I)



Hola viajeros! Hoy os quiero contar un poco sobre mi estancia en el Parque Kruger, la reserva de animales más grande de Sudáfrica que se extiende por 350km de norte a sur y 60km de este a oeste.



Voy a dividir este viaje en varias entradas, pues quiero contar todo muy bien para ayudar o animar a alguien a visitar el parque.

Aquí en el Kruger me dí cuenta que no me importaría ser cámara del National Geographic y vivir para siempre en una reserva natural.
Esa tensión y esa incertidumbre por no saber que te vas a encontrar en la siguiente curva.. Y esos bajones porque hace horas que no ves más que impalas..
Apurar la hora del cierre de los campamentos, y encontrar justo en la puerta lo que andabas buscando toda la tarde..
Había leído que mas que el mosquito de la malaria, es más peligrosa la picadura del mosquito africano, ese que te atrapa y te engancha a la wild life..

Un viaje de cuatro días, distinto a cualquiera de los que he hecho a mis 26 años, y del que siempre guardaré un bonito recuerdo, y unas preciosas fotos.



Antes que nada, os voy a contar como preparé el viaje. Hay dos maneras de planear tu estancia en el Kruger. Una es ir de safari organizado, a uno de los resorts o lodges privados que hay dentro del parque, y con las salidas en los coches del hotel a ciertas horas del día.
Y la segunda, y la que adoptamos nosotros por ser bastante más económica, reservar en campamentos públicos (porque el parque es del gobierno ) y viajar con tu propio coche.
Desde la web http://www.sanparks.org/parks/kruger/default.php/ puedes tanto reservar tu cabañita, pagar la conservation fee (la entrada por día que pasas en el parque. Para adultos 248Rands, que son unos 17Euros. Y para niños la mitad), o contratar excursiones de forma muy fácil.



 Amanecer desde la cabaña en Cocodrile Bridge Camp


 

Lo primero era alquilar un coche. En distintos blogs recomiendan que sea un vehículo alto, pero no es necesario un 4x4, puesto que la mayoría de las carreteras son de asfalto, y las tierra están muy bien.
Nosotros alquilamos un Tiguan. Había de más altos, pero veíamos excesivo el precio, y al final acabamos muy contentos con el coche, pues era comodísimo, a pesar de las horas que pasamos metidos en él.


Nuestro viaje comenzaba en el aeropuerto de Johanesburgo, al cual, como supongo que casi todo el mundo que viene desde Europa, llegaban nuestra pareja de amigos.
El plan era entrar al día siguiente al Kruger por la puerta Phalarbowa, a 489km del aeropuerto de Johanesburgo.



Así que como no íbamos a llegar al parque antes de las 6 de la tarde, hora del cierre de puertas en la época que lo visitamos, decidimos dormir en Hoedspruit, a 70km de la puerta, en un hotel donde podíamos cenar sin tener que buscar nada, pues imaginábamos que estaríamos cansados y así fue. El hotel era el African Rock Lodge http://www.africanrocklodge.co.za/, decorado hasta cansar con todo tipo de motivos africanos. El servicio fue muy amable en la cena, pero no quisieron levantarse pronto para darnos el desayuno, pues nosotros queríamos entrar a las 6 al parque y madrugamos muchísimo..

Dentro del Kruger no necesitas gps porque está señalizado al detalle. Comprando un mapa y la guía del parque os sobrará, porque además de ser también un recuerdo, te indica todos los kilómetros entre carreteras, los waterhole o charcas, que en temporada seca se dice que es donde se ve más vida salvaje, y también una completa explicación de los animales que hay, la cantidad, e información de este tipo.
Quizá si recomendaría alquilar gps para conducir por Sudáfrica en general, porque nosotros aquí tenemos móvil con datos y nos resultó imprescindible para encontrar el hotel en Hoedspruit, por ejemplo.

Reservé todo desde la web de SanParks, como os he dicho más arriba. Siempre cabañas dobles, con baño y cocina propios, y con utensilios y aire acondicionado.
 
 
 



Las cabañas tiene siempre el mismo estilo.

También reservamos dos salidas con guía que organizan los campamentos. Un sunset drive en Olifants, y un morning drive en Skukuza.
Hacer al menos una salida con guía es recomendable, porque por unos 20euros es casi seguro que vas a ver algo interesante en las tres horas que suele durar, ya que cuando sales ya no hay coches circulando y está más tranquilo, pues los campamentos están cerrados.

El camión que nos llevaba en las salidas con guía.
 
 
La vida en el Kruger era así..
Madrugón. Sobre las 5,15 sonaban las alarmas, desayuno y preparábamos la nevera con unos refrescos cargados de cafeína para aguantar todo el día en el coche. Hacíamos hielo con botellas de agua rellenadas del grifo, y eso que nos ahorrábamos. Unas patatas fritas, pan de molde, y jamón y embutidos llegados de España nos valían de almuerzo.
 
 
Cuando yo estuve, las puertas del campamento se abrían a las 6, pero asegúrate, pues cambia según la época del año.
Nuestra idea era salir los primeros, ya que si el animal en cuestión está en la carretera, si eres el primero, lo verás, pero también es probable que lo espantes, y el segundo coche que pase ya no lo vea, (teorías nuestras, no está comprobado científicamente).
Pero a pesar de llegar siempre a la puerta sobre las 5,45, la mejor posición que conseguimos fue un tercer puesto..
 
 

La noche de antes siempre ojeábamos el mapa para planificar un poco la ruta.
En cada campamento hay un panel de avistamientos, lo teníamos en cuenta siempre que no nos hiciera desviarnos mucho, pero no tuvimos especial suerte.
 
Dormíamos cada noche en un campamento distinto, por eso teníamos que medir bien las distancias para que nos diera tiempo, pero luego siempre nos sobraba, y si nos pillaba un campamento con restaurante por el camino, entrabamos a comer, y luego otra vez al coche, sin perder tiempo.
Un poco antes de la hora del cierre, nos acercábamos al campamento por si acaso.
Una vez dentro, checking, compras en las tiendas, patatas y huevos para una buena tortilla, carne y salchichas, cervecita fría, pastillas para hacer fuego,.. tienen de todo.
Todas las cabañas tenían barbacoa y no creo que haya mejor plan que repasar las fotos y hablar de lo vivido durante el día cerca de un fuego.
 
 
 Una de nuestras cenas.

 
Antes de cenar siempre dábamos una vuelta por la alambrada de los campamentos, cada uno con su linterna, pues la luz es un bien escaso.. Detrás nunca vimos nada, solo escuchamos a un hipopótamo mientras cenábamos. Pero dentro pudimos ver un tejón, y hasta un lémur!
 
 
El vallado electrificado de un campamento.
 
 
Hay muchas teorías sobre si las carreteras de tierra son mejor que las de asfalto para ver animales, o viceversa. Pero después de pasar allí cuatro días puedo asegurar que estas teorías no sirven para nada. Que veas animales o no dependerá del empeño que le pongas (madrugar, comer en media hora para no perder tiempo,..), y ante todo de un poco de suerte. Para disfrute nuestro, los animales se mueven. En 5 minutos un león puede recorrer kilómetros si se lo propone.. Puedes pasar tú con tu coche y no ver nada, y el que viene detrás encontrarse con una escena típica de documental de la2.. Llamarme loca, pero a mi fue eso precisamente lo que me enganchó al Kruger.
 
 
Nosotros tuvimos suerte y pudimos ver a los Big Five, los cinco grandes mamíferos más representativos de toda África. Algunos se dejaron ver mejor que otros. Como veréis, del leopardo tenemos una foto, borrosa y de milagro. Pero siempre hay que dejarse algo por ver para tener excusa para volver..
 
 
 
 
 
Creemos que hay dos tipos de estrategias para el Kruger. Una es ir muy deprisa, respetando los límites de velocidad, cuidado que hay radares.. Confiando en que te lo vas a encontrar. Consiste en cuantos más kilómetros hagas, más terreno habrás cubierto, incluso pasando varias veces por la misma zona.
 
 
 
 
Y la segunda, y la que practicamos nosotros es ir muy, muy, muy despacio. Mirando bien a ambos lados, parando en cada piedra que nos parecía un rinoceronte, en cada matojo de hojas secas que nos parecía un leopardo, parando a ratos para otear con los prismáticos. Desviándonos en cada caminito que llevaba a una charca, en cada escondite y en todos los view points que nos salían al camino, con mejor o peor resultado..
 
Hay aéreas de descanso con mesitas, baños, vistas muy chulas a ríos donde puedes ver algún hipopótamo o cocodrilo si te fijas bien. En muchas hay un cuidador con escopeta, pero nos encontramos con algunos que no. Así que tened cuidado y no os separéis mucho del coche, por si las moscas. O mejor dicho, por si los leones..
 
 
 Escondite al que se accedía por un pasillo de seguridad cuestionable atravesando el bosque.


En el primer view point que paramos tuvimos mucha suerte con este avistamiento.
 
 

 
 
No sabemos si fue buena o mala estrategia, pero estoy segura que vimos cosas que otros no pudieron ver solo porque estaban a unos metros de la carretera.. Acabas con la vista cansada y al final imaginas animales donde hay rocas o arbustos, hasta los ves moverse.. Pero vale la pena.
 
 
 
En cuanto al clima, tenéis que tener en cuenta que las estaciones van al contrario que en Europa. Y que aunque en la zona del Kruger no suele haber mucha diferencia entre las estaciones, sí la hay entre la temperatura del día y de la noche. Nosotros estuvimos a principios de abril, y aunque hubo días de humedad insoportable y de 40 grados a la sombra, también usamos los forros polares y las chaquetas. Sobretodo en el morning drive que salía a las 5 de la mañana.
 
 
Para visitar Sudáfrica no es obligatorio vacunarse de nada, pero sí recomendable. Antes de venirme a vivir aquí fui a mi centro de salud a informarme, y me pusieron la de la fibre tifoidea y la de la hepatitis A.
Lo que si es preciso es prevenirse de la malaria. En el mismo centro de salud te pueden recetar el Malarone. Pastilla que debes tomar dos días antes de acceder al Kruger, durante la estancia, y siete días después. Viene en un blíster de doce pastillas. Asegúrate de que tienes bastante.
También te recomiendo traerte un buen repelente. Mi favorito, como ya he dicho por aquí es el de la marca Relec, el extra fuerte.
 
 
Para finalizar os dejo con una lista de las cosas que, en mi opinión, son necesarias para el Kruger.
 
Linterna.
Prismáticos.
Nevera. He leído de gente que las ha comprado una vez aquí, antes de entrar. Pero yo no vi ninguna tienda. Nosotros la compramos en una tienda de deportes de Sudáfrica. Es de tela, plegable, no ocupa nada en la maleta y va genial. Seguro que podéis encontrar alguna parecida.
Repelente de mosquitos.
Crema solar.
Ropa de abrigo.
Ropa y calzado cómodo.
Espirales anti mosquitos para exterior, y enchufes para dentro de la cabaña.
Adaptadores para los enchufes.
La guía y el mapa que venden dentro del parque.
 
 
 
Espero haber ayudado, y no haber saturado.
Si vais a visitar el Kruger próximamente, o si os falta algo para animaros del todo, no dudéis en preguntar lo que queráis.
No os perdáis la continuación...
 
 
 
 
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lunes, 30 de junio de 2014

I Was in Arequipa..


Arequipa es la niña bonita del Perú. Tuve la suerte de estar en esta ciudad unos quince días, pues a pesar de visitar también Puno, Cuzco y Chivay, aquí era donde estuvo viviendo mi pareja casi el 2012 entero, y yo me animé a ir de visita.
Por ese motivo no puedo recomendaros ningún hotel, pero estoy segura que la oferta es muy variada, pues todo el Perú está muy preparado para recibir viajeros.

Más tranquila y segura que la capital del país, Lima, Arequipa está acostumbrada al turista. Por la calle se pueden ver a mochileros de todas las nacionalidades y de todas las edades.
En la misma Plaza tienes infinidad de locales que son agencias de viajes, con un montón de ofertas. Nosotros desde aquí reservamos el viaje en bus de ida a Puno y el tour a Chivay para ver el vuelo del cóndor. No recuerdo nombres, pero ve probando y la que os dé más confianza, la gente es muy amable.

Busca un hotel céntrico, pues no hay problema para ir andando por la ciudad. Solo ten cuidado al cruzar la calle. Hay semáforos y pasos de peatones, pero nadie los respeta. También puedes coger taxis, si acuerdas antes el precio sabrás por cuanto te va a salir el viaje. Con los que monté yo fueron todos muy correctos.
Como dato curioso, uno de ellos me contó que hacía unos dos años que se realizaba examen de conducir en el país. Que antes únicamente se pagaba una tasa y ya podías pilotar. Eso, sumado a malas carreteras y vehículos viejos, hacen que Perú tengo un alto índice de accidentes y que las calles de las ciudades sean un caos absoluto en horas puntas.
Recuerdo aún el olor a motor quemado y los pitidos de los conductores cuando me despertaba por la mañana.

 
 
 
 
 
Arequipa está al sur del país, a 2328m de altura sobre el nivel del mar. Si como yo, no estás habituado a esta diferencia, es probable que las primeras horas te sientas mareado y cansado. Además le añades el jet lag por las 6/7 horas que hay de diferencia con Europa, por lo que mi recomendación es reservar el primer día de llegada para descansar. Sé que cuesta, pues las ansias te hacen salir a la calle si eres un viajero de pro, pero hazme caso, yo pagué caro esto cuando llegué a Cuzco, y un horrible soroche, o como ellos llaman al mal de altura, me hizo perderme la única tarde que tenía para poder recorrer la ciudad. Ya os lo contaré otro día.
 




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Yo pude visitar el museo de la Momia Juanita, www.ucsm.edu.pe/santury, situado en una de las calles que salen de la Plaza de Armas, guarda en su interior a la momia de una niña que se encontró en las faldas del nevado Ampato en 1995. La visita consta de una proyección de un interesante documental que te cuenta cómo se encontró y te explica los ritos que los Incas practicaban antiguamente. Luego con un guía recorres el museo, en el que exponen distintos artículos hallados en las faldas de montañas y volcanes de todo el país.
Al final, en una urna de crista te enseñan el cuerpo de la niña. Me impactó a la vez la brutalidad de estos sacrificios, y lo bien que se había conservado.


También visité el Convento de Santa Catalina, http://www.santacatalina.org.pe/. No es una visita obligada en mi opinión, las paredes están pintadas de colores llamativos, y poco más.. Si no tienes mucho tiempo, puedes evitarlo.







 
 
Lo que debes hacer obligatoriamente es sentarte en un banco de la Plaza de Armas de esta ciudad, rodeada por los volcanes  Misti, Chachani y Pichu Pichu, y dejar pasar las horas y la gente.. Aunque pasé por ella varias veces en los días que estuve en Perú, el domingo tenía un ambiente especial.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En un lateral de la plaza se sitúa la catedral, http://www.museocatedralarequipa.org.pe/, que sufrió un terremoto en 201o que destruyó parte de una de sus torres. Perfectamente restaurada, y de piedra blanca, vale la pena entrar para verla por dentro.
 
 





La gastronomía de Perú está considerada como una de las mejores del mundo, y yo no voy a discutir esto. Hasta incluso me comí un bocadillo en una cadena de restaurantes llamada Mamut, que estaba tan rico que a veces busco la foto que le hice y me quedo mirándolo un rato..

En la misma Plaza de Armas hay multitud de barecitos con terraza en los que puedes disfrutar de una aperitivo típico de allí, un Pisco Sour bien frio, y un buen ceviche.

Para mi ultimo sábado en Perú, mi chico había reservado mesa en el restaurante Zig Zag, http://www.zigzagrestaurant.com/, también muy cerca de la Plaza.
Allí, mientras esperábamos a que prepararan la mesa, pude degustar el mejor Pisco Sour hasta la fecha..
 
 

 
Y sin mirar mucho la carta me decanté por el plato estrella del que tanto había oído hablar, La Trilogía de Carnes..
 
 
 
 
Carne de res, de cordero y de alpaca que todavía se está cocinando cuando te la sacan a la mesa.
 
 
 
 
 
 
 


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viernes, 13 de junio de 2014

I was in Soutwold..


El año pasado estuve un mes viviendo en Inglaterra, en concreto en un pequeño pueblo llamado Bury St Edmunds.

Era agosto, y soprendentemente fue uno de los veranos más caluroso que se vivió en el país. Estaba lejos de mi Mediterráneo, pero me apetecía pasar un día en la playa.
Pregunté a la gente de allí y todos me recomendaron la playa de Soutwold, en el condado de Sufolk.

Desde Bury conducimos unos 80km por carretera de dos direcciones. Había mucho tráfico, era domingo y pasas por multitud de pueblecitos, pero es la única forma de llegar.


Parecía el típico pueblo costero, muy turístico, con supermercados, tiendas de submarinismo y restaurantes en la calle principal. Estaba repleto de familias paseando e incluso había un mercado de preciosas antigüedades muy cerca de la playa.

Aparcamos donde pudimos y con los tuppers nos fuimos a comer a la playa.
Hacía muchísimo viento, y aunque estábamos en pleno verano, suerte que me llevé manga larga.





Supongo que lo del viento no debe ser extraño, pues todo el mundo lleva una especie de lona que plantan en la arena y que les protege. Luego, paseando, pude comprobar que hay una especie de paravientos de madera. Ya lo sé para la próxima..

Una de las cosas que me gusta hacer cuando viajo es mojar los pies aunque sea en los distintos mares, océanos o lagos que visito. Sea la época del año que sea, haga el frío que haga.. Esta vez no fue menos, y ya tengo mi foto de los pies en el Mar del Norte.





En el paseo de la playa hay unas casitas en fila, de color pastel, pequeñas pero muy bien decoradas. La mayoría estaban abiertas de par en par, familias comiendo, haciendo la siesta, matrimonios leyendo el periódico..
La verdad, me daban mucha envidia.

Recorrimos la playa entera hasta esta preciosa pasarela. Supongo que habrá miles más bonitas que esta, pero era la primera que veía, y me pareció muy bonita.






Si estás en Inglaterra, y te apetece una jornada playera, prepara unos tuppers de tortilla, coge una sudadera y pásate por esta bonita playa.




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miércoles, 11 de junio de 2014

Viajar con amigos.



Mi padre me dijo hace muchos años que cuando realmente conoces a las personas es viajando.
Desconozco si esta frase es alguna cita famosa, o simple filosofía paternal. Pero después de algunos viajes con amigos tuve que darle la razón.


Ya desde los preparativos suelen haber diferencias. Si al menos se tiene claro el dónde y el cómo ya es una ventaja. Luego vendrá la elección del hotel.. Lo ideal es hacer una lista con hoteles de precios similares y adaptados a todos los presupuestos. Otra opción muy económica es alquilar apartamentos, aunque no incluyan desayuno, si vas en grupo sale más barato.
Esto parece fácil, pero todos sabemos que aunque seamos 30 amigos, siempre se va a encargar la misma persona. Gracias.

Recuerdo hace unos años, cuando se quedaba en la cafetería, con papel y boli para hacer entre todos los preparativos del viaje. Ahí es donde empieza la aventura, empiezas a planear y a soñar, ya te ves en esa calita, con un mojito en la mano tomando el sol..
No como ahora, que creamos un grupo en WhatsApp y ya nos vemos en la cola de embarque.
Yo odio esto, pues siempre me ha sido más fácil convencer con el cara a cara, que con emoticonos..

Seguro que vosotros también habréis presenciado o participado en una discusión vía WhatsApp por un malentendido tonto. Y es que las cosas se arreglan mejor en grupo, delante de un portátil, una guía de viaje y unas cervezas.


Tenemos hotel, todos sabemos la hora del vuelo o quién va a conducir. Se dijo en el grupo que maleta pequeña por si no caben en el coche, y llega el/ella con el baúl de la Piquer.
Siendo sincera diré que en la adolescencia yo también llevaba el armario ropero en una maleta, o dos, más grandes que yo. Pero con el tiempo y gracias en parte a Ryanair, he aprendido a hacer unas maletas de mano de lo mas apañadas. Algún día os contaré mis trucos.


La mejor opción cuando se viaja con mucha gente es llevar el itinerario de viaje bien organizado y cerrado.  Odio el tiempo que se pierde mientras nos ponemos de acuerdo decidiendo dónde ir o qué hacer. Esos "a mi me da igual", o "lo que queráis" sin aclarar nada me ponen de los nervios..
También se pierde el valioso tiempo del viajero esperando. Y está claro que a veces puede pasar algo que te haga llegar tarde, y es que nadie es perfecto. Pero estaréis conmigo cuando digo que estas cosas siempre suelen pasarle a el/la mismo/a..



Pero bueno, por si algún día me lee algún amigo y compañero de viaje, tengo que decir que me encanta viajar en grupo.


Viajando con amigos, y a pesar de los roces, las risas están aseguradas.


Viajando con amigos es casi seguro que por muy cultural que sea el destino, vas a acabar en algún pub o discoteca. Y no conozco sitio mejor para conocer a los locales..


Viajando con amigos vas a tener un montón de fotos de cada sitio que visites. Me encanta la quedada semanas después para compartir los reportajes, y es que siempre hay algún robado gracioso por ahí..


Viajando con amigos no te va a faltar de nada. ¿Se te olvidó meter en la maleta la blusa blanca para salir a cenar?, no te preocupes, tu amiga que llegó con el baúl de 50 kilos lleva tres. ¿Se te ha caído un botón de la camisa?, tranquilo, a Javier su madre le puso en la maleta el kit de costura.





Pero lo que más me gusta de los viajes con amigos es cuando pasa el tiempo, en una cena cualquiera, empiezan a salir las anécdotas. "¿Os acordáis de la cena que nos pegamos en Málaga?". "¿Y de cuando Jose se puso rojo Valentino ese día de playa en Mallorca?"


Y a ti, ¿te gusta viajar con amigos?. Cuéntame alguna anécdota.




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